Pasión, Sazón y Locura

 In Covid, Diagnóstico y auditoria de restaurantes

Todos los que nos dedicamos a la industria de los alimentos escuchamos constantemente el mismo juicio: estás loco.

Como no estarlo si decidimos emprender un negocio con miles de variables, con horas operativas extenuantes e imposibles y con un esfuerzo tremendo a nivel físico y mental que se repite de lunes a domingo todos los meses del año.

Este fenómeno se explica en un país como el nuestro por la inmensa herencia de servicio y amor a la cocina que inherentemente tenemos. Detrás de cada negocio de alimentos siempre hay una enorme pasión por hacer bien las cosas, por atender a nuestros clientes como a nadie, con directores que desean construir exuberantes experiencias de servicio para sus clientes. Así somos, un México de apapachos: “Bienvenido, ¿Qué pasó?, ¿Qué le doy?, ¿Qué va a querer?, ¿Qué va a llevar? , Para eso estoy, para servirle…”

En un país en donde existen miles de cocineros y cocineras que realizan delicias y manjares con sólo un puñado de tomates y dos chiles, y con un profundo amor a la hospitalidad. Es esta parte del negocio, es decir la forma, lo más fortalecido del medio en nuestro país.

Continuamente miles de empresarios en la industria de los alimentos operan durante muchas semanas sus negocios sin saber la rentabilidad real, su visión para el futuro y mucho menos sus proyecciones. Movidos por esta inmensa pasión que lleva el ser proveedor de alimentos y que cada fin de mes ve complicada su supervivencia por dedicar todo el tiempo a la tremenda batalla de la operatividad cotidiana y por continuar un negocio solo por amor con pocas o ninguna herramienta.

El reto interesante para un mercado que tiene tan fortalecida la forma, sin lugar a duda, es el fondo. Los negocios tienen como finalidad la rentabilidad y la sistematización. Estos elementos dan certeza al proyecto, aumentan la ética (muchos negocios de producción de alimentos no siguen ni las más mínimas normas higiénicas y de cocción segura), y sobretodo dan oportunidad a los empresarios de crecer, aumentar sus unidades de negocio, impulsar sus ventas, abatir sus costos y controlar sus inventarios de manera institucional y segura.

Abonar a generar una plataforma de crecimiento permanente, un grupo de negocios que vayan más allá de sobrevivir al día o a la semana, en manos de líderes preparados e inversionistas informados que intenten hacer negocios de mas certeza y potencia.

Estas épocas de incertidumbre nos enseñan que el conocimiento es imprescindible, que la técnica hace toda la diferencia, que la prevención encauza la ética y la responsabilidad de los proveedores.

La invitación sería al análisis, a realmente observar con cuántas herramientas de conocimiento y sistemas nos estamos proveyendo: a nosotros, a nuestros equipos y a nuestros negocios físicos.

Como siempre el reto es lanzarse al vacío, que implica siempre aprendizaje, algunas veces exponerse a la incómoda experiencia del error, y sobretodo a comprender que el conocimiento realmente es poder y que la inteligencia y la preparación que puedas poner en tu negocio el día de hoy sí es un determinante para que este perviva.

Lo que queremos es que nazca una nueva generación de productores de alimentos que no sean solo exitosos por la temeridad que demuestran, sino que entren a escena con la comodidad y la asertividad que le otorga a cualquier profesional saberse altamente preparado, listo para tomar el negocio, para ejercerlo y controlarlo sin incertidumbres.

Ante la incertidumbre las iniciativas se deben tomar con el mejor ánimo. ¿Estamos listos?

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